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jueves, 19 de febrero de 2009

La NASA estrellará una nave en la Luna para determinar si hay agua helada


Se trata de una de las primeras misiones dentro del plan de la NASA para el retorno del ser humano a la Luna e iniciar el establecimiento en el satélite hacia 2020


La NASA pone a punto su misión para encontrar agua helada en la Luna por un procedimiento novedoso: estrellar una nave y analizar después la "humareda" provocada en el satélite. Se trata del proyecto LCROSS (Satélite para la Observación y Detección de los Cráteres Lunares), que ya ha sido enviado por su fabricante, Northrop Gruman, hasta el Centro Espacial Kennedy, en Florida para su lanzamiento esta primavera, a primeros de abril.
La misión primordial del satélite es la búsqueda de agua helada en la Luna, concretamente en un cráter permanentemente oculto cerca de uno de los polos. LCROSS es un satélite de bajo coste y rápida construcción, que realizará su misión junto al Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). En el centro de lanzamiento, los dos aparatos serán integrados en un cohete Atlas V Centauro. Se trata de las primeras misiones dentro del plan de la NASA para el retorno del ser humano a la Luna e iniciar el establecimiento estable en nuestro satélite hacia 2020.
Según lo previsto, tras su lanzamiento, el LCROSS y la fase superior del cohete volarán hacia la Luna y entraran en una órbita que prevé el impacto contra la superficie. En la aproximación final, el satélite y el cohete se separarán. Será entonces cuando el Centauro se estrellará justo contra el cráter elegido para la investigación, provocando un destello de escombros que se elevará sobre la superficie.
Cuatro minutos después, el LCROSS pasará a través de esa columna de humo, recogiendo y enviando datos hasta la Tierra antes de estrellarse también contra la superficie lunar y crear un segundo penacho de escombros. Los científicos aprovecharán toda esa actividad en la normalmente imperturbable superficie de la Luna para determinar la presencia o ausencia de agua helada, un elemento clave para que el ser humano pueda establecerse en bases permanentes.

Fuente: www.adn.es

sábado, 21 de junio de 2008

Las fotos confirman que en el polo norte de Marte hay hielo


Un examen comparado de la zanja, de unos pocos centímetros de profundidad, excavada por la nave Phoenix demuestra que parte del material blanco hallado ha desaparecido Los científicos creen que simplemente se ha evaporado


"Tiene que ser hielo". Así de contundente se muestra el jefe de investigadores de la misión Phoenix, Peter Smith, refiriéndose al material blanco que intriga a los científicos desde hace más de tres semanas, y del que se especulaba con la posibilidad de que fuese tanto hielo como sal.
Desde que la nave de la NASA aterrizó en el polo norte de Marte, rascando la superficie de arena y dejando al descubierto bajo su panza algunas extensiones de un material compacto y de un color blanco brillante, los expertos han estado buscando pruebas que revelasen su naturaleza.
Pese a los problemas leves con los instrumentos de análisis, con las comunicaciones y con el software de la nave (que obligó a reiniciarla durante el miércoles), los científicos ya tienen la primera prueba -vendrán muchas más- de que en el polo norte del planeta vecino hay hielo.
Cinco días de evaporación
Para ello ha bastado con comparar dos fotogafías realizadas en dos días distintos, a una pequeña zanja excavada por la pala robótica de la nave.
En la primera, que fue tomada el 15 de junio, el material blanco aparecía bajo la arena a pocos centímetros de profundidad, cinco días varios de los pedazos de ese material que fueron dejados al descubierto han desaparecido. Se espera que el proceso continúe en los próximos días.
Los científicos, emocionados con el hallazgo, esperan realizar además comprobaciones similares en otra zanja abierta el pasado martes -antes de que el sistema operativo de la nave fallase-, en la que otra capa de hielo ha quedado al descubierto.
Los sensores de la pala robótica indican que esta capa se halla a la misma profundidad que la encontrada en la primera excavación y, lo que es más relevante, que es extremadamente dura: la Phoenix tuvo que desistir de excavar en ella después de tres intentos.

lunes, 16 de junio de 2008

Astrónomos europeos descubren tres 'Súper-Tierras' orbitando alrededor de la misma estrella


Un grupo de astrónomos europeos anunció hoy el descubrimiento de tres nuevos planetas similares a la Tierra, aunque de un tamaño mucho mayor, por lo que se las conoce como 'Súper-Tierras'.


La nueva tecnología del sistema Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión (HARPS por sus siglas en inglés) instalada en el observatorio chileno de La Silla ha permitido determinar, además, que los planetas similares a la Tierra son mucho más comunes de lo que se creía, según un comunicado difundido por la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Sur.
El equipo de astrónomos, dirigido por Michel Mayor, del Observatorio de Ginebra, presentó hoy sus conclusiones en un congreso internacional convocado bajo el título "Súper-Tierras extra-solares", explicó que los tres nuevos planetas descubiertos orbitan alrededor de la estrella HD 40307, a 42 años luz en dirección a las constelaciones de Doradus y de Pictor. La HD 40307 es un poco más pequeña que nuestro Sol.
"Hemos hecho mediciones muy precisas de la velocidad de la estrella HD 40307 en los últimos cinco años que apuntan claramente a la presencia de tres planetas", indicó Mayor. Cada uno tiene una masa de 4,2, 6,7 y 9,4 veces la masa de la Tierra y tienen unas órbitas de 4,3, 9,6 y 20,4 días, respectivamente.
Además, la tecnología HARSP ha permitido identificar un total de 45 planetas candidatos con una masa inferior a 30 veces la masa terrestre y con un periodo orbital menor a los 50 días, de lo que se infiere que en uno de cada tres sistemas similares al de nuestro Sol alberga ese tipo de planetas.
"¿Cada estrella alberga planetas y, de ser así, cuántos?", se preguntó Mayor. "Quizás no sepamos aún la respuesta, pero estamos haciendo enormes avances hacia ella", aseguró.
Desde que en 1995 Mayor y Didier Queloz descubrieran el primer planeta ajeno al sistema Solar orbitando alrededor de la estrella 51 Pegasi, se han registrado más de 270 exoplanetas, la mayoría de ellos en sistemas similares al Solar. Casi todos eran planetas gigantes, parecidos a Júpiter o Saturno y las últimas estadísticas estiman que aproximadamente 1 de cada 14 estrellas alberga planetas de este tipo.
"Con la llegada de instrumentos mucho más precisos como el espectrógrafo HARPS del telescopio de La Silla podemos descubrir planetas más pequeños, con masas de entre dos y 10 veces la de la Tierra", explicó Stéphane Udry, quien también trabajó en el estudio. Este tipo de planetas se denominan 'Súper-Tierras', ya que su tamaño es superior al de nuestro planeta, pero menor a la de Urano o Neptuno (unas 15 masas terrestres).
La tecnología HARPS también ha permitido el descubrimiento de dos sistemas planetarios más. En el de la estrella HD 181433 hay una 'Súper-Tierra' de 7,5 masas que gira alrededor de su estrella cada 9,5 días y un planeta similar a Júpiter con una órbita de casi tres años. En el segundo hay un planeta de 22 masas terrestres con un periodo de 4 días y un planeta parecido a Saturno con un periodo de 3 años.
"Está claro que estos planetas son sólo la punta del iceberg", afirmó Mayor. "El análisis de todas las estrellas estudiadas con el HARPS muestra que aproximadamente una tercera parte de las estrellas similares al Sol tienen 'Súper-Tierras' o planetas parecidos a Neptuno con órbitas de menos de 50 días", indicó. Además, un planeta con una órbita corta es mucho más fácil de detectar que uno de órbita más prolongada.
"Lo más probable es que haya muchos otros planetas y no sólo 'Súper-Tierras' y planetas parecidos a Neptuno con periodos más largos, sino también planetas similares a la Tierra que aún no podemos detectar. Si a estos les sumamos los planetas parecidos a Júpiter que ya conocemos, llegarás a la conclusión de que los planetas son ubicuos", explicó Udry.


(Fuente Europa press)

sábado, 14 de junio de 2008

'Pioneer 10', el mensajero de la humanidad perdido en el espacio


La nave abandonó el Sistema Solar hace 25 años, en busca de seres de otros mundos Desde el 23 de enero de 2003 no se ha podido reestablecer el contacto


La nave Pioneer 10 abandonó el Sistema Solar el 13 de junio de 1983, hace ahora 25 años, en busca de seres de otros mundos para entregarles un mensaje del Hombre que puebla el diminuto planeta Tierra.
La nave partió a ese encuentro a ciegas el 2 de marzo de 1972 montada en un cohete Atlas-Centauro de tres etapas que la puso en la senda de Júpiter a más de 51.850 kilómetros por hora, la máquina más veloz fabricada por el hombre hasta entonces.
Además de los instrumentos con los que transmitió información sobre los planetas de nuestro sistema, Pioneer 10 llevaba consigo una placa de oro que describe al Hombre, nuestra apariencia y la fecha del comienzo de la misión.
Sin noticias desde 2003
El último contacto de radio con el Centro Glenn de Investigaciones de la NASA, que tomó en sus manos el control de la misión, ocurrió el 23 de enero de 2003. En esos momentos, el mensajero espacial del hombre se encontraba a 12.160 millones de kilómetros de la Tierra, más allá del cinturón de asteroides, de Júpiter y de Plutón.
Según ingenieros de la NASA, las transmisiones de Pioneer 10 murieron debido al agotamiento de la fuente radioisotópica de energía con que contaba la nave. "Para nosotros la misión terminó cuando se cortaron las comunicaciones. No sabemos nada de Pioneer 10, pero suponemos que ha seguido su viaje por el cosmos en busca de su destino final", señaló un portavoz del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. "Ha pasado toda una generación y quienes tomaron en sus manos la misión, ingenieros y científicos, ya no están con nosotros", agregó.
Alejado de la Tierra
El 15 de julio de 1972, Pioneer 10 ingresó en el cinturón de asteroides, una zona de más de 288 millones de kilómetros de ancho y más de 80 millones de kilómetros de espesor. El cinturón está poblado por millones y millones de cuerpos que van desde partículas de polvo estelar hasta masas de rocas de miles de kilómetros de diámetro. Desde allí enfiló rumbo a Júpiter, planeta frente al cual cruzó el 3 de diciembre de 1973.
Pioneer 10 fue la primera nave espacial que realizó observaciones directas y transmitió imágenes en primer plano de Júpiter. También envió información sobre sus cinturones de radiación, ubicó sus campos magnéticos y constató que Júpiter es un planeta gaseoso.
Tras su encuentro con Júpiter y pasar más allá de la órbita de Plutón, el "ex planeta" más distante del Sol, Pioneer 10 exploró los extramuros del Sistema Solar y estudió el viento solar y los rayos cósmicos que invaden el sector de la Vía Láctea en que se encuentra la Tierra. La nave continuó aportando información sobre los extremos del Sistema Solar hasta que se dio oficialmente terminada su misión el 31 de marzo de 1997.
El pionero 'Pioneer'
"'Pioneer 10' fue una pionera en el más estricto sentido de la palabra. Después de dejar atrás Marte en su viaje hacia las profundidades del espacio, entró en lugares adonde nunca había llegado algo construido por el hombre", señaló entonces Colleen Hartman, directora de la División de Exploración del Sistema Solar en la NASA. "'Pioneer 10' figura entre las misiones más históricas y más ricas en exploración científica que se hayan emprendido jamás", agregó.
Para Larry Lasher, que fuera director del proyecto, Pioneer 10 cumplió con sus objetivos más allá de lo esperado. "Originalmente designada como una misión de 21 meses, 'Pioneer 10' duró más de 30 años. Fue un caballo de batalla. Se podría decir que valió cada centavo que se gastó en ella", manifestó.
Los científicos admiten que no saben cuál ha sido la suerte corrida por Pioneer 10 en los últimos años de un viaje virtualmente eterno. Si no le ha ocurrido nada, el mensajero del hombre en el espacio interestelar debería estar ahora desplazándose hacia la estrella roja Aldebarán, en el centro de la constelación de Tauro, que se encuentra a 68 años luz de la Tierra. Para llegar a su destino final Pioneer tardará dos millones de años.


(Fuente: www.adn.es)